En el transporte marítimo, una carga mal inmovilizada puede convertirse en un problema operativo, económico y de seguridad. El movimiento del buque, las aceleraciones durante la travesía y una estiba deficiente aumentan el riesgo de desplazamientos, daños en la mercancía e incluso incidencias en la manipulación y descarga. Por eso, el
lashing de mercancías en contenedores no debe entenderse como un paso accesorio, sino como una parte esencial de la preparación logística.
Cuando hablamos de lashing, nos referimos al conjunto de técnicas y materiales empleados para fijar la carga dentro del contenedor o sobre la plataforma, evitando movimientos longitudinales, transversales y verticales durante el transporte. En el entorno marítimo, esta práctica está estrechamente ligada a las buenas prácticas de packing y securing descritas por la
IMO en el
CTU Code y el
CSS Code, referencias internacionales para la carga y sujeción segura.